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¿Son las 35 horas la solución al desempleo? PDF Imprimir E-Mail
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Argumentos a favor

Cualquier medida relativa al trabajo, no podía pasar desapercibida. La discusión sobre las 35 horas enfrenta a sindicatos, patronal y, también, a los diferentes partidos políticos. Un repaso a las tesis que defienden la disminución de la jornada laboral pone de relieve una serie de puntos a tener en cuenta.

Los incuestionables avances tecnológicos han contribuido a un incremento de la productividad, que hace posible que el horario laboral pueda reducirse sin perjuicio de la producción. La idea sería trabajar menos para trabajar todos. El nivel de desarrollo occidental permite que en el intercambio salario por trabajo se pueda disponer de más tiempo libre.

Es imprescindible un cambio de mentalidad para abandonar la política consumista que predica la civilización occidental. De esta manera, se cambiaría el hecho de tener que ganar más en beneficio de un reparto de la riqueza y la justicia social. En un mundo construido en torno a la primacía y casi exclusividad del factor trabajo, se han olvidado otra serie de valores personales y solidarios importantes para la buena salud de la sociedad. Una mayor dedicación a esas cuestiones entroncaría con el nuevo modelo de vida a seguir antes citado, que posibilitaría un nuevo orden social. Es una lucha por no ser esclavo del trabajo y poseer una mayor calidad de vida.

La consecución de las 35 horas semanales tendría como objetivos el mantenimiento de la retribución salarial establecida y una total protección social. A estas demandas, podrían ir unidas otras propuestas como la anticipación de la edad de jubilación, más vacaciones estivales, implantación de la jornada continuada y prohibición de las horas extras y pluriempleo.

Quienes avalan este proyecto afirman que se produciría un incremento en la creación de empleo en general, en especial de las mujeres y de los jóvenes. El posible crecimiento del trabajo a media jornada redundaría en un mayor número de cotizantes y en menos cargas del Estado para paliar los gastos por desempleo.

Por otra parte, se recuerda que el crecimiento industrial es insostenible con el respeto a la naturaleza. El medio ambiente se resiente de la sobreexplotación a la que se le viene sometiendo y que tiene nefastas consecuencias como el cambio climático. Hay que tener en cuenta que el planeta cuenta con cada vez menos recursos, que están siendo aprovechados desmesuradamente. Conviene tomar conciencia de ello y respetar el ecosistema como medio generador de vida y riqueza.

En el ámbito europeo, cabe señalar que las 35 horas han sido aceptadas en otros países de la UE. Si se implantase esta medida en España, se fomentaría una construcción europea más social y con principios como la armonía y la solidaridad. Por último, esta la presentación de la Iniciativa Legislativa Popular, avalada con más de 800.000 firmas a favor de la nueva jornada laboral. UGT ofrece datos según los cuales el 60% de los trabajadores se manifestaría a favor de las 35 horas, en contraposición a un 18% que estaría en contra. El 53,1% opina que la reducción favorecerá la creación de empleo.

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Inconvenientes

Si para un sector de la sociedad, las 35 horas semanales son sinónimo de creación y reparto de empleo, en el polo opuesto se hallan quienes ven contraproducente esta rebaja en el tiempo de trabajo. Desde la otra orilla, se defiende que no se produce para cubrir las necesidades sino para ganar dinero. Si se impusiese una restricción de la jornada laboral, los empresarios podrían decantarse por producir menos en vez de contratar más personal. Los costes de la mano de obra aumentarían, incrementando el precio final del producto y disminuyendo la competitividad de las empresas. El empresario podría pedir una compensación al Estado para que redujera las cuotas patronales a la Seguridad Social, a la vez que el Gobierno rebajase la cobertura del paro.

El cambio de cultura que reivindicaría trabajar menos renunciando a ganar y a gastar más, es visto como una utopía. Esta imposición no beneficiaría más que a aquellos trabajadores que tuviesen la vida, en cierta manera, resuelta, ya que los que tuviesen estrecheces económicas preferirían trabajar más para obtener un sueldo mayor. El aumento del tiempo libre para dedicarlo al ocio no estaría entre sus prioridades.

En lo relativo a que se pretenda llevar a cabo sin una rebaja salarial, también son pesimistas. Habría que establecer qué comprende la retribución salarial, si la percepción íntegra de la paga o las retribuciones parciales aparte. El empresario podría disminuir estos elementos retributivos añadidos que están en función del rendimiento del trabajador. Además, otro factor a producirse sería la congelación salarial durante un cierto período de tiempo, como medida estabilizadora. No les sirve el modelo francés, en los que se contrata a los nuevos trabajadores con menos salario. De este modo, en la actual situación de inestabilidad, los de mayor antigüedad tienen más riesgo de dejar su empleo al mantenerse sus percepciones económicas. Ocurre, también, que la restricción de la jornada laboral no sería respaldada por los trabajadores autónomos ni por los pequeños propietarios.

Las demandas como más tiempo de vacaciones, jubilación anticipada.... son contempladas como medidas independientes de las 35 horas que , además, no han tenido efectos significativos sobre el paro. Concretamente, se opondrían a la jubilación anticipada forzosa aquellas personas que quieran seguir con su derecho a recibir el salario íntegro y sentirse realizadas en su empleo.

Aseguran que la reducción de la jornada laboral para realizar la misma producción, se vería compensada con la supresión de los descansos, aumentando el ritmo de trabajo. Si esta disminución de las horas comporta un reparto del trabajo, surge la contratación a tiempo parcial. Este tipo de contrato, cuando no es voluntario, disminuye las posibilidades de integración en la empresa. Los hechos que conforman la actividad laboral de un sujeto, tales como el salario, la categoría profesional o las oportunidades de promoción están ligados a la jornada laboral a tiempo completo. Por ello consideran negativo la acumulación de contratos de este tipo por mujeres y jóvenes, dos colectivos con problemas en la obtención de empleo.

Por último, desde el punto de vista medioambiental, propugnan que para hacer frente a este tipo de problemas, lejos de rebajar la producción, es preciso aumentarla. En la lucha por hacer más habitable el planeta y conseguir mejoras en la sociedad, hay que construir filtros y depuradoras que contrarresten los efectos nocivos de la contaminación. Se hace necesario abordar la defensa de la naturaleza desde posiciones activas, dado los elevados índices de corrupción del ecosistema al que se ha llegado.